Las pallozas

 

En las montañas de Encarres encontraremos este gran edificio circular o elíptico nombrado palloza.

Bajo este inmenso tejado cubierto de paja de centeno se encontraban reunidos los animales pequeños y gruesos con la vivienda de los habitantes, al dividir en compartimentos las separaciones absolutas de tablas las diversas funciones o las actividades domésticas. Un único de estos espacios poseía un techo de tablas, la cámara de los padresz, un techo sirviente de mezzannine donde dormía el resto de la familia. Un lugar fue acondicionado para la cocción de los alimentos hacia el centro del palloza, y como no había chimenea, el humo se difundía en la altura de este gran volumen, y acababa por evacuarse a través de la paja. Protegiendo al paso cubierta y armazón de los insectos o roedores.

Y era allí el solo edificio de la familia con él hórreo guardián del alimento quien, él, fue separado de esta unidad.

 
       
 

 Ninguna palloza hoy está habitada verdaderamente. Con la desaparición de la cultura del centeno, la renovación de la cubierta es difícil. Muchos desaparecieron, sobre todo sobre la ladera este (el Leon), podemos verlos otras al armazón desnudo, o todavía recubiertas con chapa ondulada. Las todavía en función protegen sólo los animales, o todavía acogen las fiestas de familia.

Excepto Piornedo. Al haber sido conectado este pueblo por el camino sólo en 1970, casas diferentes (" normales) "" comenzaron a construirse a partir de esta fecha gracias a este nuevo medio de comunicación. Antes todo el mundo vivía en las pallozas que pues ha sido entretenidas aquí más tiempo que en otro lugar, ser todavía habitada la última hace apenas 5 años.

 
   

Realizar tejados de caña de las gramíneas de esta calidad pedía una gran habilidad, artesanos debían ser especialistas de este trabajo, ¿todavía existen?

El gobierno de Galicia se dio cuenta de la necesidad de proteger este tipo de hábitat original y espectacular, y consagra fondos para el mantenimiento y la restauración de las pallozas, especialmente en Piornedo.

Al que visité ha sido transformada en pequeño museo de la vida pasada, con todo lo que contenía como iutensilios domésticos o de trabajo. Su propietario habitó este palloza hasta sus 6 años y en sus memorias la vida no era desagradable en absoluto. Su amor para ella era sensible y velará por su salvaguardia.

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